Ninrod en los tiempos del Génesis es un ejemplo del uso de la unidad cuando conquistó la colaboración de toda la comunidad existente en aquellos días con la finalidad de construir la Torre de Babel.
En los tiempos modernos los hombres se han unido para formar partidos políticos, grupos de presión y hasta bandas de maleantes. La primera guerra mundial (1914-1918), así como la segunda (1939-1945) en las cuales perecieron miles y miles de personas,
y cuyas consecuencias duraron varias décadas, pudieron llevarse a cabo gracias a la unidad de países que se aliaron para ir en contra de otro grupo de países aliados. Hombres y mujeres se han unido también para declarar la independencia y emancipación de sus países en todos los continentes.
El tipo de unidad que estamos enfocando, que es la espiritual necesita de otros componentes diferentes a los utilizados por la humanidad en las tareas arriba mencionadas. En esta ocasión presentaremos dos de los componentes imprescindibles para una verdadera unidad espiritual.
UNANIMIDAD EN EL CUERPO DE CRISTO
Nótese todas las veces que Lucas, el autor del libro Hechos de los Apóstoles, y más adelante Pablo, el Apóstol de los gentiles, utilizan la palabra Unánime.
1.2 En la oración:
“Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hechos 1:14).
Los dos versículos que preceden al leído dan a conocer que tan pronto los discípulos regresaron de despedir a Jesús durante su ascensión en el Monte Olivar, entraron al Aposento Alto y allí perseveraban unánimes en la oración.
Unos 500 discípulos despidieron a Jesús en el momento de su ascensión, y posiblemente que todos fueron al Aposento Alto, pero tan sólo 120 perseveraron unánimes esperando la bendición prometida por su Señor.
1.4 Para la perseverancia en la iglesia
“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (Hechos 2:44-46).
La unanimidad de los primeros creyentes se nota en su permanencia en el templo, la ayuda a los necesitados y el partimiento del pan en las casas para comer juntos.
1.5 En el clamor a Dios.
Y puestos el libertad vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Y ellos, habiendo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron:
Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;…” Hechos 4:23-31). Nótese que el versículo 31 registra la respuesta inmediata al clamor de los discípulos.
Unos 500 discípulos despidieron a Jesús en el momento de su ascensión, y posiblemente que todos fueron al Aposento Alto, pero tan sólo 120 perseveraron unánimes esperando la bendición prometida por su Señor.
1.4 Para la perseverancia en la iglesia
“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (Hechos 2:44-46).
La unanimidad de los primeros creyentes se nota en su permanencia en el templo, la ayuda a los necesitados y el partimiento del pan en las casas para comer juntos.
1.5 En el clamor a Dios.
Y puestos el libertad vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Y ellos, habiendo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron:
Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;…” Hechos 4:23-31). Nótese que el versículo 31 registra la respuesta inmediata al clamor de los discípulos.
1.6 Durante los milagros, señales y prodigios
“Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón” (Hechos 5:12).
Se puede deducir que la unanimidad de los primeros cristianos coadyuvó a la realización de milagros.
1.8 Para el despojo del orgullo y la vestidura de la humildad.
“Gozaos con los que se gozan; llorare con los que lloran. Unánimes entre nosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” (Rom. 12:15,16).
La Unanimidad nos ayuda a practicar la empatía, a ser humildes y a trabajar en equipo.
1.9 Para la adoración.
“Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Rom. 15:6). Dios quiere que al igual que le adoran los ángeles en el cielo, a una voz le adoremos en la tierra.
1.10 Para la Guerra Espiritual
“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Filipenses 1:27).
La Guerra Espiritual se hace más fácil cuando nos mantenemos unidos.
El Salmista David en el Salmo 133 enfatiza los beneficios de la Unanimidad.
2. NECESIDAD ESPIRITUAL.
2.1 Una necesidad espiritual puede ser entendida como una demanda a nuestro Señor Jesucristo, que tiene ofertas en abundancias para sus hijos.
2.2 Los ninivitas fueron alcanzados por la misericordia de Dios después que todo el pueblo se unió en arrepentimiento, oración y ayuno (Jonás Cap. 3).
2.3 Daniel y sus tres compañeros se unieron para no comer de la comida del rey de babilonia y salieron victoriosos
(Dan. 1:11-20).
2.4 Los tres jóvenes hebreos, compañeros de Daniel se unieron para ponerse de acuerdo respecto a la no adoración de la imagen que el rey Nabucodonosor había levantado y Dios les hizo salir victorioso (Dan. 3:1-30).
2.5 Los creyentes en Cristo seguimos teniendo necesidades espirituales, entre las cuales podemos mencionar: La producción de mucho fruto el Bautismo en el Espíritu Santo, y la llenura del Espíritu Santo.
2.6 Necesitamos orar a Dios no tan sólo para que supla las necesidades personales, sino también las de aquellos que nos rodean en el entorno familiar, eclesial y comunitario.
Conclusión
Si la iglesia permanece unánime, juntos y en armonía, tiene más posibilidad de recibir respuesta divina a sus necesidades espirituales.