La profecía en la Biblia – XVI

La profecía en la Biblia - XVI

El autor del libro primero de Crónicas dedica los nueve primeros capítulos a extensas listas genealógicas de todas las tribus de Israel. Después de la presentación de las genealogías hay un breve relato de la muerte de Saúl en el capítulo diez. Los capítulos once hasta el veintinueve están dedicados al reinado de David, comenzando con los treinta y tres años que reinó sobre todo Israel en Jerusalén y omitiendo los siete que reinó en Hebrón. El capítulo treinta y último de este libro contiene una breve reseña del inicio del reinado de Salomón y la muerte de David. Al leer los libros de Samuel, Reyes y Crónicas se tiene la impresión de que tratan asuntos similares que sucedieron en el mismo tiempo en que sus autores escribían, pero se diferencian en que los autores de los cuatro primeros son históricos, mientras que Crónicas trata más los asuntos espirituales.

El libro primero de Crónicas contiene el cumplimiento de profecías, siendo el ascenso al trono de un hijo de David como confirmación de la permanencia de esta dinastía, lo cual Dios había prometido con las siguientes palabras al rey David: “Cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. Yo le seré por padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David” (1 Crónicas 17:11-15).

La división del reino de Israel después de la muerte del rey Salomón a causa de la terquedad de Roboam su hijo, sucesor, no interrumpió la profecía del profeta Natán, puesto que la descendencia de David permaneció durante muchos años reinando sobre las tribus de Judá y Benjamín, conocido como el reino del Sur, mientras que las otras diez tribus continuaron siendo gobernadas por diferentes personas, que no pertenecían a una dinastía como sucedía en el reino de Judá. Aunque tanto el reino del Norte y años más tarde el reino del Sur fueron subyugados, el primero por los Asirios y los segundos por los Babilonios la profecía dada a David terminará de cumplirse en el reino milenario de Cristo, cuya virgen que lo concibió en su vientre cuando el Hijo de Dios se hizo hombre, pertenecía al linaje de David. ¡Gloria a Dios, cuyas promesas se cumplen!

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Pastor y fundador de la Iglesia de las Asambleas de Dios Templo el Calvario, Santo Domingo, Rep. Dom.

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