Tres preguntas sobre el Espíritu Santo

Tres preguntas sobre el Espíritu Santo

La familia de las Asambleas de Dios a nivel mundial tiene un total cercano a los sesenta y ocho millones de personas que adoran en más de 365.000 iglesias. Lo que el Señor ha hecho alrededor del mundo por medio de creyentes y líderes llenos del Espíritu sin lugar a dudas es sorprendente. Es vital que no perdamos la característica que ha empoderado este crecimiento: nuestra dependencia del Espíritu Santo y nuestra doctrina del bautismo en el Espíritu Santo con la evidencia física inicial de hablar en otras lenguas.

Pensé que podría ser de ayuda referirnos a tres preguntas, que las personas dentro y fuera de nuestra fraternidad, hacen con frecuencia acerca de nuestro enfoque en el Espíritu santo. Confío en que estás respuestas concisas le serán de ayuda.

¿Qué es el bautismo en el Espíritu Santo?

El Nuevo Testamento menciona tres bautismos. El primero es cuando el Espíritu nos bautiza en Cristo (1 Corintios 12:13), lo llamamos conversión. El segundo bautismo es en agua, la evidencia externa de nuestra conversión (Hechos 2:38, 41). El tercero es cuando Cristo nos bautiza en el Espíritu (Mateo 3:11).

En cada caso, el bautismo representa inmersión: inmersión en Cristo, inmersión en agua e inmersión en el Espíritu Santo. El agente del bautismo es diferente en cada caso: El Espíritu en la conversión, la persona que bautiza a otra en agua, y Cristo que bautiza en el Espíritu. Me gusta referirme al bautismo en el Espíritu como ser «inundado en el Espíritu». Esa inundación puede ser posterior a la conversión (Hechos 2:4) o simultánea a la conversión (Hechos 10:44-46). Los tres bautismos deberían ser cercanos entre sí como parte de lo que podría llamarse como «seria de la conversión».

¿Cuál es la relación entre hablar en lenguas y el bautismo en el Espíritu? ¿Cómo saben las personas que fueron bautizadas en agua?

Pues, ellos están mojados. En otras palabras, el bautismo en agua tiene un componente físico. El bautismo en el Espíritu tiene un componente físico, hablar en lenguas. La formulación doctrinal para esto es sencillamente que las lenguas es la evidencia física inicial del bautismo en el Espíritu Santo. Note las tres palabras descriptivas.

1- Es inicial. Es una puerta de entrada a una vida empoderada en el Espíritu. Durante nuestra vida como cristianos, el hablar en lenguas se convierte en un componente vital de la oración al proveer alabanza a Dios que va más allá de los límites de nuestro vocabulario e intercede en esos momentos cuando nosotros no sabemos cómo realizar nuestras peticiones en un idioma que dominamos.

2- Es física. Significa que hay presente una expresión sobrenatural cuando hablamos en un idioma que no dominamos.

3- Es una evidencia. Así como las personas saben que fueron bautizadas en agua por se mojaron, sabemos que hemos sido bautizados en el Espíritu porque hemos hablado en lenguas.

¿Cómo recibimos el bautismo en el Espíritu?

Jesús dijo que debemos pedir para recibir (Lucas 11:13). Eso es que debemos tener hambre o deseo en nuestro corazón. También debemos recordar que estamos hablando del Espíritu Santo, por lo que debemos examinar conscientemente nuestra vida y pedirle que limpie nuestro corazón.

Con frecuencia ayuda buscar a personas que han recibido el bautismo en el Espíritu para que impongan las manos sobre nosotros y oren para que recibamos.

Finalmente, Cuando el Espíritu comience a formar palabras desconocidas en nuestro pensamiento, debemos verbalizarlas: El Espíritu desea orar por medio de nosotros en un idioma que no entendemos. Sin embargo, debemos recordar que el bautismo en el Espíritu Santo es el punto de inicio para vivir nuestra vida en la plenitud del Espíritu y en su empoderamiento en nuestra vida.

Este artículo apareció originalmente en la revista Connection de WAGF (Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios). Usado con permiso.

Fuente: Concilio General.

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