HOMENAJE A LAS MADRES

HOMENAJE A LAS MADRES

Las madres dominicanas tienen su dìa de celebración el último domingo  de mayo.

El primer dìa de las madres en RD fue el 30 de mayo de 1926. Luego de la ocupación militar norteamericana, durante el gobierno de Horacio Vásquez, su esposa Trina de Moya y la educadora Ercilia Pepín establecieron en Santiago un Comité pro-dìa de las Madres.

Oficialmente quedó consignado en ese año el homenaje a ese ser tan apreciado, querido, respetado y admirado. Doña Trina nos legó el conocido himno “Venid los moradores del campo y la ciudad, entonemos un himno de intenso amor filial. Cantemos a las madres la ternura, el  afán  y su noble atributo de abnegación sin par.”

El origen moderno del Dìa de las Madres se ubica en Estados Unidos. En 1865 la señora Julia Ward Howe logró reunir a madres de familia víctimas de la Guerra de Secesión  en manifestaciones pacificas y religiosas para reconciliar a las partes en conflicto.

Luego, Ann Jarvis, una activista femenina de Virginia, se contagió del movimiento y promovió encuentros por de manera regular durante los siguientes años. Murió  en 1905 y su hija Anna para conmemorar su fallecimiento organizaba también un Dìa de la Madre cada segundo domingo de mayo.

Anna Jarvis montó una profusa campaña para que se reconociera oficialmente esa celebración que logró cuando el presidente Woodrow Wilson lo declaró en 1914. A partir de entonces, los países acogieron el homenaje y lo celebran en distintas fechas.

Sin embargo, investigadores destacan que su origen remoto proviene de la antigua  Grecia y Roma  donde se celebraban festivales  en homenaje a diosas maternas, acompañados de rituales religiosos y ceremonias para honrar la maternidad y la fertilidad.

Lamentablemente, con el correr de los años la fecha se ha comercializado, pero no deja de ser un dìa importante en la agenda familiar aunque las madres merecen homenajes todos los días.

EN LA BIBLIA

Como tal el Dìa de la Madre no está en las Sagradas Escrituras, pero están llenas de ejemplos de madres ejemplares y sacrificadas y de exhortaciones en reconocimiento a sus roles.

El único mandamiento con promesa es el que manda a honrar al padre y a la MADRE (Éxodo 20:12).

El capítulo 31 de Proverbios es todo un poema a favor de la madre esforzada, la mujer virtuosa cuyo valor se compara con las piedras preciosas; sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada.

Es un deber de los hijos honrar a sus madres. Antes que un regalo físico, material, perecedero es mejor el respeto, la obediencia, la admiración, el acercamiento y la ayuda permanente y oportuna.

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Periodista y presidente del Ministerio de la Pastoral Familiar del Templo el Calvario.