MUSICA Y ESPECTACULO

MUSICA Y ESPECTACULO

La música cristiana o ejecutada por cristianos es un género seguido no solamente por gente de fe evangélica, sino que en el mundo secular ha logrado un arraigo considerable.

El llamado género de música cristiana tiene una calidad considerable. En nuestras iglesias contamos con intérpretes y músicos de alta formación académica para la Gloria de Dios, pero en cierto sentido ha ido perdiendo sacralidad para inclinarse hacia lo comercial y farandulero.

Una información leída en un portal argentino sobre la partida con el Señor del cantante Eduardo Santoro a los 65 años, quien además era pastor, compositor y evangelista, motivó este escrito.

Era muy conocido en su país, Argentina, pero desconocido en el nuestro. En su biografía se destaca que siempre entendió la música como una extensión de su llamado pastoral.

Lo que más llamó mi atención en la reseña de su vida es el dato de que Santoro fue parte de una época donde la música cristiana no buscaba el espectáculo, sino servicio. Las letras de sus canciones apuntaban a la conversión, al arrepentimiento, a la vida transformada y a una fe vivida con compromiso.

En algunas ocasiones he escuchado a cantantes hermanos en la fe de referirse a la “industria” de la música cristiana. En lo personal el término no me agrada, aunque pueda ser válido; industria me indica una fábrica, producción de bienes, generación de empleos y de riquezas.

Lamentablemente hoy abunda música cristiana, hasta en “coritos”, con pobreza teológica y errores doctrinales, y no son pocos los intérpretes y grupos que buscan espectáculo, fama y dinero; no servicio.

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