YA NO SE OYEN CANTAR LOS CORITOS DE AYER

YA NO SE OYEN CANTAR LOS CORITOS DE AYER

Estamos en los tiempos de “Dalila no me haga coro”, “Prendan el candelero”, “Dios te quiere clean, clean” y otros temas acompasados por ritmos que invitan a mover la carne antes que inspirar el espíritu.  Y se viralizan en minutos.

Pero también afortunadamente abundan hoy en las redes sociales unas adaptaciones musicales magníficas de himnos clásicos llenos de lírica bíblica, de buena base doctrinal. Algunas, aunque creadas por Inteligencia Artificia,l no dejan de ser inspiradoras.

El pastor Ezequiel Molina Rosario –un hombre de la radio evangélica que no suelta por nada a pesar de sus años- es uno de los pocos que mantienen vigente esa música de antaño con el programa “Remembranzas Musicales” los sábados en la noche, una verdadera joya.

En ese espacio se oyen canciones de Ray Robles, Juan Romero, Manuel Bonilla, Jorge Avena, Francisco Bilbao, Los Armónicos, Juanita Odel, el trío Arpa del Rey, Ezequiel Ramírez, Stanislao Marino, Vicente Montaño y otros tantos que la juventud de antes atesora, pero la de ahora desconoce totalmente.

Pregunté de nuevo a la IA ¿Por qué cantan los cristianos?  Y su respuesta me gustó: “Los cristianos cantan para alabar y adorar a Dios, expresar su fe, recordar las escrituras, edificarse mutuamente y celebrar la gracia de Dios, usando la música como una forma de conectar emocional y espiritualmente, afirmando las verdades bíblicas y enfocándose en la gloria de Dios, como lo indican las Escrituras.” No hay mejor definición.

Los cristianos tenemos las particularidades de que cantamos siempre, en momentos de gozo y de dolor lo que no deja de ser una paradoja. Alguien dijo que en el dolor es mejor cantar, pero hoy día los evangélicos no cantamos en los cultos y si lo hacemos no nos oímos porque los instrumentos apagan las voces.

Nuestras congregaciones cuentan con excelentes músicos, instrumentistas, cantantes; académicos y profesionales en combinar los sonidos con el tiempo.

Contamos con sonidos digitalizados, de alta potencia, sofisticados aparatos, cámaras, templos insonorizados, Etc. que muestran avance y superación para la gloria de Dios, y eso es bueno.

Salmos 150 es la mejor muestra de que “todo lo que respire alabe a Jehová”, con los instrumentos y ritmos posibles. En ese contexto es difícil prohibir y considerar pecaminoso que los cristianos utilicemos todo tipo de música y estilos, sin dejar de reconocer que hay canciones cristianas deprimentes en calidad musical y en el contenido de sus letras.

Sin embargo, no olvidemos los orígenes de nuestras alabanzas y cantos. La música contemporánea domina en detrimento de lo clásico y tradicional que son parte histórica importante de la himnología cristiana. La mayoría de las iglesias hace tiempo sepultaron el himnario de gloria y triunfo.

Aunque nos consideren anticuados y obsoletos somos abanderados de la vieja himnologìa para convivir con la actual que es muy buena, dicho sea de paso.

De todos modos, no dejemos de cantar para alabar y a adorar a Dios y para expresar y alimentar la fe cuidando que el contenido esté siempre sujeto a la Palabra.

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