ANECTODAS IMPACTANTES DE LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO EN LOS ANGELES, CA.

por Redacción TEC
El avivamiento de Azusa de 1906 fue un despertar espiritual extraordinario, un mover pentecostal que se propagó como un fuego que no se ha apagado. Los dominicanos recibimos esa corriente en 1918 con la llegada de un misionero puertorriqueño llamado Salomón Feliciano.
A continuación, compartimos algunas anécdotas e informaciones acerca de ese mover pentecostal.
Este es William J. Seymour.
Predicador descendiente de esclavos. Era bautista. Conoció la doctrina del Espíritu Santo en Topeka, Kansas, no así la experiencia de hablar en lenguas, pero comenzó a hablar de esa doctrina. Fue invitado a unas reuniones en Los Angeles, pero una vez conocido su discurso le cerraron las puertas del templo al cual fue invitado.
Cuando a Seymour le cerraron esas puertas logró que un pequeño grupo de creyentes se reuniera en una casa prestada donde comenzó un ayuno de 10 días.
Esta casa era propiedad de Richard y Ruth Asberry ubicada en el 214 de Bonnie Brae. El primero en hablar en lenguas en esos cultos fue un varón llamado Edward Lee. Fue tanta la gente que asistía que el Porsche se derrumbó, pero nadie salió herido. En ese tiempo ocurrió un hecho impactante.
Esta foto corresponde a la señora Jennie Evans Moore junto a Seymour.
Ella vivía al otro lado de la calle. Tranquilamente descansaba en un mueble cuando de repente cayó al suelo y comenzó a hablar en otro idioma distinto al inglés. Jennie contó luego que sintió como si una vasija de agua se regara en su interior y llegara como una ola a su boca. Habló en 6 idiomas diferentes traducidos al inglés. Tras esta experiencia ella, quien nunca antes había tocado piano, se acercó y lo tocó bajo la unción mientras cantaba en lenguas. Su historia se publicó en The Apostolic Faith, diario de la Misión de Azusa.
De esta casa se trasladaron los servicios a un viejo almacén de animales que fue alquilado, situado en el 312 de la calle Azusa donde se realizaban 3 cultos al día con una asistencia promedio de 1200 personas durante tres años, del 1906 al 1909.
Ese local desapareció, aunque sí existe la misma dirección. En cambio, la casa de la Bonnie Brae fue restaurada y se abrió un museo que es visitado por miles de personas cada año.
A Dios sea la gloria.
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