LAS REDES QUE NO OLVIDAN

Lo que se escribe en internet no se borra, la mayoría de los contenidos suele quedarse casi permanentemente.
Es difícil eliminar lo que se conoce como huella digital. Cuando se cree que se ha borrado algo a menudo solo se limita el acceso al público o la referencia, pero copias ocultas en servidores, archivos de respaldo o incluso en la web profunda suelen persistir. Conocidos estos datos hay que cuidar muy bien lo que se publica para no arrepentirse después.
A una brillante joven newyorquina de origen dominicano llamada Catherine Almonte da Costa su pasado le facturó una cuenta pendiente. Hace más de una década la calentura de una adolescencia rebelde la hizo cometer un desliz que le trajo consecuencias inolvidables.
Ella fue nombrada en un cargo importante y de mucho prestigio en la administración de la Alcaldía de Nueva York: directora de Nombramientos con más de 400 cargos bajo su responsabilidad. Pero tuvo que renunciar menos de 24 horas después. No pudo disfrutar de las mieles del poder.
Tras el anuncio de su designación comenzaron a circular en redes sociales mensajes antisemitas y expresiones ofensivas que ella en las mismas redes hizo en ese pasado que jamás olvidará, comentarios que se quedaron “en la nube.”
Las reacciones de organizaciones poderosas y la escalada de presiones políticas y ante la controversia la joven se vio precisada a renunciar al puesto que nunca ocupó. En su defensa señaló con arrepentimiento que es madre de dos niños judíos (vaya paradoja) y que ha evolucionado personal y profesionalmente, pero ya el daño estaba hecho.
Este caso deja algunas lecciones importantes: el pasado digital siempre tiene consecuencias para bien o para mal, lo que pensamos y escribimos exigen coherencia y conciencia sobre su impacto y, además, antes de lanzar las expresiones al espacio cibernético, debemos revisarlas cuidadosamente para que luego no nos pese.
Hoy más que nunca es válida la expresión frecuente en la Biblia “lo que está escrito, escrito está.” Cuidemos nuestras publicaciones.
Luis Alberto Díaz
Periodista y presidente del Ministerio de la Pastoral Familiar del Templo el Calvario.
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