El templo de las Asambleas de Dios en Santiago

El templo de las Asambleas de Dios en Santiago

Un interesante tbt.

La imagen que acompaña este artículo corresponde al antiguo templo de las Asambleas de Dios de la ciudad de Santiago, ubicado en avenida Independencia 98 esquina Mella, en pleno centro.

Fue construido en 1945 posiblemente el primer o el segundo templo levantado propiamente por el Concilio de las Asambleas de Dios.

Nuestros pastores Félix Hernández y Francia Cedeño dirigieron esa iglesia durante los años 1968-1976 tras ser trasladados desde el ensanche Kennedy en Santo Domingo. Antes habían pastoreado en Miches.

En Santiago la obra cobró un buen dinamismo y crecimiento durante el pastorado de los esposos Hernández tanto a lo interno como a lo externo ya que varias de las congregaciones existentes en los alrededores de la ciudad fueron antes capillas de la iglesia central.

Los Hernández crecieron en ese tiempo tras el nacimiento de Luisa Jael, la única cibaeña de la familia.

Lamentablemente ese templo, uno de los más emblemáticos e históricos de las Asambleas de Dios en la República Dominicana, no pudo conservarse porque hubo de ser vendido ante circunstancias muy especiales que se dieron, principalmente por el crecimiento de la membresía.

El pastor Angel de la Rosa (Pedro) quien pastorea en Santiago desde 1992 y nuestro actual Presbítero Ejecutivo, tuvo que dar explicaciones recientemente en un conversatorio en el chat de Los Embajadores de Cristo por Siempre, en el cual se le cuestionó al respecto.

A continuación, exponemos parte de su relato que también está contenido, no textualmente, en el libro 80 años de las Asambleas de Dios en Santiago, escrito por Tomás Gómez Bueno.

Nada me había hecho sentir tan culpable, como la venta de este histórico local, construido en 1945, posiblemente el primer o segundo templo propio del concilio hasta que, en 2018, visitamos en Milwaukee la casa de Ezequiel Ramírez y Leydi Ortiz, y Ezequiel me confesó lo mal que se habían sentido él y Carlos Gómez al saber que habíamos vendido ese templo donde ellos tenían tantos gratos recuerdos, especialmente en ese sótano.

 Sorpresa para mí, porque no sabía que Ezequiel Ramírez, un Sanjuanero de pura cepa, había sido miembro de la Asambleas De Dios central de Santiago cuando fue estudiante de ingeniería en el ISA, Instituto Superior de Agricultura, en el tiempo del pastorado de Félix Hernández.

Gracias a Dios le expliqué lo sucedido y como Dios obró, y nos perdonó. Leidy es testigo de ese perdón, porque disfrutamos toda una noche en su casa recordando historias y luego en una de sus últimas visitas al país, Carlos De los Santos lo trajo a Santiago y él pudo estar adorando a Dios con sus antiguas canciones junto a un gran número de pastores y miembros en nuestro nuevo local, en la Independencia 105 entre Mella y San Luis, el anterior está en la independencia 98, esquina Mella, a 3 casas de distancia.

 Nosotros llegamos a Santiago en 1992, y el día de nuestra instalación, 30/8/92, observamos que el templo estaba lleno a toda capacidad. Un espacio de 200 m2, con un salón para 150 personas, más o menos. Mi oración fue: “Señor a qué me trajiste aquí”; y entendí que una de las razones fue sacar la iglesia de ese pequeño espacio, ya que estábamos rodeados de panaderías por todas partes y el calor era insoportable de noche y de día; los abanicos que colocábamos tiraban aire caliente. 

Intentamos poner acondicionadores de aire y una asamblea de la Iglesia lo rechazó, pero seguimos orando. Recuerdo que Lima y Persia (actuales Pastores de una iglesia hija), habían iniciado dos células con personas de clase media, una con los empleados del Banco BHD, ya que Lima era gerente de ese banco y otra con primos de Persia y comerciantes amigos.

 Cuando alguien se convertía y visitaba la iglesia, no volvía, por lo sofocante que era el calor. Eso nos llevó a intensificar la oración. Compramos un terreno de 4,000 metros cerca de la salida de la ciudad a Santo Domingo, luego compramos 8 mil metros hasta con instalaciones en Gurabo, cerca de la Circunvalación y a ninguno esos lugares quisieron salir la iglesia hasta que en 2004-2005, cuando el Señor nos visitó a través de una búsqueda intensa en el movimiento de los “Encuentros”, nuestra iglesia fue tan bendecida por Dios que se rompieron muchos paradigmas. Tuvimos un crecimiento exponencial en ese año, hacíamos dos cultos y aún en el culto de la mañana no cabíamos y planteamos la situación a la junta y a la iglesia en una reunión y a unanimidad decidimos comprar la propiedad actual, ubicada a menos de 100 metros del antiguo templo, que era la fábrica de vinos de Isidro Bordas, que tenía varios años en venta.

 Comenzamos a orar todas las mañanas después que salíamos del matutino alrededor de ese local, dando vuelta a la manzana, ya que el local tiene acceso a tres de las cuatro calles de la manzana; y el Señor se apiadó de AD, y de manera milagrosa nos regaló ese local con cerca de 2000 metros en el mismo Centro de la Ciudad y con instalaciones que podíamos usar de inmediato con poca inversión.

 Recuerdo que en la primera entrevista con los dueños nos pidieron 13,000,000 y lo veíamos imposible, le ofrecimos 10,000,000 sin saber dónde lo íbamos a encontrar, pero apareció un hermano de otra iglesia donde oraban por nuestro proyecto, a quien “Dios le habló” y le dijo que 200,000 dólares que él tenía en un banco en Panamá lo sacasen y lo pusiera en nuestras manos para comprar ese local para Dios. 

Espere más de esta historia en nuestra segunda edición del libro “80 años de Asambleas De Dios en Santiago”, escrito por Tomàs Gómez Bueno para nuestra iglesia, el cual editaremos.

Esa es parte de la historia del viejo templo. 

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